Historia y misión 2017-08-08T12:02:32+00:00

HISTORIA Y MISIÓN

Escuni es un centro de estudios superiores de la Iglesia Católica, continuación de la Escuela de Magisterio erigida canónicamente en Madrid con el nombre de Escuela de San Vicente de Paúl, por Decreto del Obispo Diocesano de fecha 15 de septiembre de 1950.

En 1970 se unen a la Escuela de San Vicente de Paúl, las Escuelas de la Inmaculada de las RR. MM. Escolapias, que había sido erigida por Decreto del 30 de noviembre de 1951; la Escuela de la Madre Ana Mogas, de las RR. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor, erigida por Decreto del 16 de septiembre de 1959 y la Escuela del Sagrado Corazón de las RR. del Sagrado Corazón, erigida por Decreto de 2 de noviembre de 1955. En 1972 se unió la Escuela de la Almudena, de la Institución Teresiana, erigida por Decreto del 12 de octubre de 1948.

Todas estas Escuelas se fusionaron en una sola entidad con el nombre de “ESCUNI” (Escuelas Unidas) por Decreto del Cardenal Arzobispo de Madrid-Alcalá, de fecha diecinueve de febrero de mil novecientos setenta y uno.

Por Decreto del once de febrero de mil novecientos setenta y cuatro, el Emmo. Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, Arzobispo de Madrid-Alcalá erigió en persona jurídica canónica la “Agrupación ESCUNI”, para la promoción y sostenimiento de la Escuela de la Iglesia “ESCUNI” de Formación del Profesorado de Educación General Básica.

Escuni fue reconocida por el Ministerio de Educación y Ciencia como Escuela Universitaria de Formación del Profesorado y adscrita a la Universidad Complutense de Madrid, por Decreto del 2 de mayo de 1978, con la cual estableció el correspondiente Convenio el 15 de septiembre de 1987.

Durante los primeros años la Escuela se ubica en la sede de la Escuela de las Hijas de la Caridad. Entre 1972 y 1976 tendrá una nueva ubicación en los locales cedidos por las Religiosas Esclavas Concepcionistas, en la calle Dolores Povedano de Madrid.

Cuando por circunstancias variadas se vio la necesidad de buscar otro local, gracias a las gestiones de Monseñor Don José Manuel Estepa, se hizo el traslado de la Escuela al edificio del antiguo Seminario menor, ubicado en la calle de Jerte nº 5, que fue cedido para su uso por el Obispado de Madrid-Alcalá.

Fue ésta la sede de Escuni durante casi veinte años, de 1977 a 1998, y también el momento de su mayor crecimiento gracias a sus buenas comunicaciones, al prestigio que iba adquiriendo, al buen trabajo de sus profesores y al ambiente que encontraban los alumnos, llegando a triplicarse los alumnos matriculados en primero con su inauguración.

Cada año se fueron implantando las nuevas especialidades que el Ministerio aprobaba. La de Educación Especial, asumida por la titularidad de la Escuela como una respuesta a la llamada de los más necesitados; después la de Educación Infantil, hasta llegar a impartir todas las especialidades de Magisterio de acuerdo con los planes de estudio de 1992.

Dada la creciente demanda, nuevas necesidades de espacio impulsaron el cambio definitivo de su ubicación a la sede actual de la Avenida de Fátima 102, en septiembre de 1998. Ésta es la trayectoria académica, pero la Escuela tiene además otra historia que es fruto de su propia idea fundacional, de su proyecto de pedagogía renovada. Un proyecto ilusionado, impulsado por el Hno. Emiliano Mencía. Fue él quien, desde la Comisión Episcopal, nos planteó el reto de responder con una educación personalizada a las necesidades del momento.

La Escuela se ha caracterizado desde su creación por ofrecer a sus alumnos un ámbito de humanización donde sentirse valorados como personas, y donde aprender por ellos mismos a encontrar respuestas a sus inquietudes; donde experimentar lo que luego habrá de ser su estilo como profesores, el estilo de Escuni.

Todo ello supuso un gran esfuerzo de renovación pedagógica en su momento, esfuerzo que fue asumido por un grupo de profesores que procuraron no sólo llevarlo a cabo en la Escuela sino ser un foco de irradiación de los principios de la metodología personalizada.

Este Centro es, además, un ejemplo de comunión eclesial, en el que once instituciones de la Iglesia y la Diócesis de Madrid han llevado adelante un proyecto común de formación de maestros, como testimonio de unidad en un mundo donde los protagonismos individuales hacen imposible muchas empresas.

Por la Escuela han pasado muchos alumnos, en los que hemos querido plasmar el tipo de hombre y mujer, de maestra y maestro cristiano, que nuestra sociedad necesita. Alumnas y alumnos a los que la vida lleva por caminos diversos, pero que viven su compromiso con la sociedad en ámbitos de marginación, países del Tercer Mundo, centros de integración, niños con necesidades especiales, o en centros públicos o privados, donde son testimonio de su vocación de educadores. A todos los alumnos y alumnas que depositaron su confianza en nosotros, se lo agradecemos profundamente.

Hoy la Escuela continúa su camino. Junta de Titularidad, Dirección, profesores y personal no docente, siguen creyendo en la utopía que representa todo proyecto educativo, y por ello están dispuestos a ofrecer a los jóvenes ese ideal educativo que la Iglesia y la sociedad esperan de ella, formando profesionales comprometidos con los valores cristianos que aporten y leguen lo mejor de ellos mismos a las próximas generaciones.